6.10.2011

Te veo el sueño


(Imágenes captadas directamente desde el cerebro, ATR Computational Neuroscience Laboratories)


Unos investigadores japoneses
han inventado una máquina
que en pocos años permitirá
grabar y proyectar imágenes
imaginadas durante el sueño.

Pobre humanidad,
que en la mentira descansa.
Mientras los sueños sean secretos
todo hipócrita podrá ser amable con su dueño/a.

En el momento en que un padre pueda,
en la oscuridad de su deseo,
perseguir las malicias de su hijo,
las violaciones de su madre,
las verdaderas intenciones de su esposa,
el suicidio no tiene más futuro que legalizarse.

Porque no vamos a cambiar,
no vamos a dejar de mentir
y de mentirnos, al menos,
tendremos una puerta directa al purgatorio.

Vivimos sentados imaginando lo que
queremos sentir
hasta que llega la noche y soñamos.

Paseando nuestro interior encontramos
todo aquello que no nos atrevemos a decir
mientras trabajamos, mientras amamos,
mientras nos comemos nuestros deseos
que se convierten en ranas
que saltan dentro de nuestras almas croando cantos de futuro.

Futuro es lo que queremos,
donde queremos llegar,
todo aquello a lo que no estamos dispuestos a renunciar.

Cada mañana
despertamos de la vida de los seres ciegos
en la que ser no significa nada,
simplemente acaecen desbordando
los límites de una simple página
de papel, de un mapa en el que nos movemos
como se mueven las moscas
tragando la mierda que no es la suya.

Sin profundizar,
sin darnos cuenta
de todo lo que callamos.

Pero otra vez
la noche
vuelve a salvarnos.

Puedes intentar huir, puedes
intentar salvar la ruina que representas,
millones de escaramuzas milenarias,
estudiadas, documentadas: el ego,
el superyo, el orgullo
de vivir el rayo que nos atraviesa.

Suerte que la noche y sus estruendos
no pueden compararse,
no valen ni siquiera las apuestas,
ni el toma y daca, no existe la suerte
cuando uno sueña.

Sólo el río, la lanza, el desnudo descanso atronador
de la verdad que vuelve para recordarte quien eres, qué quieres,
qué tienes delante y cómo,
en realidad, te engañas.

Harían falta cabinas de sueño
en las que cada hora fuera un escanso original.
En las que siempre pudiéramos
tocar un botón y soñar,
para poder vivir despiertos,
de acuerdo con los propios sueños.


....

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